Acerca del cuerpo II. Particular crónica del Campeonato de España de peso superwelter

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Acudo por primera vez a un combate de boxeo. Acompaño a T. Es en la Farga de Hospitalet. Se celebra el campeonato de España de peso superwelter. Antes hay varios combates, algunos amateur y otros profesionales.

En la cola me separan de los hombres, que son el noventa por ciento del público. Una guardia de seguridad alta y corpulenta revisa mi bolso y me cachea. Para los hombres, hay hombres. Me siento como una perfecta intrusa en este ambiente de chavales de gimnasio y estoy encantada. Excitadísima. Una intelectual de mierda, fina y sofisticada, yendo a ver cómo varias parejas de hombres se parten la cara en el cuadrilátero: me parece un plan sideral. Voy flanqueada por otro, que aunque no es boxeador es grande y lleva el cráneo afeitado, así es que se me antoja el partenaire perfecto, con ese aire inequívocamente extranjero. Tiene razón él: él es el intruso, yo soy de esta ciudad, aunque haga muchos años que no viva en ella.

Disfruto como una niña en una feria del abigarrado ritual y los códigos del espectáculo, reconociendo lo que he visto mil veces en la pantalla, tomando conciencia (cuando se es una intelectual de mierda, aunque notablemente ignorante, no hay modo de evitar estas reflexiones) de lo poblado que está nuestro léxico de palabras y expresiones procedentes del ámbito pugilístico. Supongo que en la colectividad, por fuerza han de calar estas actividades en las que los hombres deciden jugarse la integridad física, la vida, libremente, aunque cobren por ello. Antes de acudir al torneo, E. me cuenta por teléfono que sus padres se citaron por primera vez en un combate de boxeo y que uno de los contendientes mató al otro (el detalle de la sangre salpicando la primera fila ya no sé si es suyo o de mi propia cosecha).

Me recreo en todos los detalles: el gran recinto frío y oscuro potentemente iluminado en el centro, sobre el ring -T. opina, con razón, que el recinto es cutre-; el locutor, con su exageradísima forma de arrastrar la primera sílaba del alias de cada boxeador; la entrada de los boxeadores hasta llegar al ring, bajo el barrido de las luces y el estruendo de la música, saludando al público como auténticos héroes, luciendo sus brillantes y breves atuendos, sus cuerpos trabajadísimos; la perfecta coreografía al traspasar las cuerdas, cada contendiente en su esquina: el modo serio y sincrónico en que los amateurs levantan cada brazo y adelantan la cabeza para que sus segundos les coloquen guantes y casco protector, un segmento del espectáculo que, en el caso de los profesionales, que salen con los guantes ya puestos y pelean con torso y cabeza descubiertos, adopta una estética casi religiosa: los segundos masajeando por última vez la carne aún intacta pero a punto de ser lacerada del luchador, la concentración y la determinación en el rostro ligeramente adelantado, el cuerpo tensado como un arco, exactamente como en la bestia presta a atacar, aunque en algunos casos se añaden muecas y gestos humanos: máscaras de una soberbia teatralidad, el choque de puños con el que se saludan ambos contendientes, que se adelantan como si ejecutaran un paso de vals.

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En este registro desde el que yo miro (desconozco el reglamento del boxeo y el único combate real que he visto es el que recoge el documental When We Were Kings entre Muhammad Ali y George Foreman), uno de mis hombres sin duda es Toni Delgado: todo un maestro de la puesta en escena. Me fascina ese cuerpo delgado (es un peso súper ligero) en el que se leen todos los músculos estampado de magníficos tatuajes multicolores, la expresión desafiante y obstinada con la que espera a que la campana señale el inicio del combate, rostro y pelvis adelantados, la seguridad o la provocación que me parece expresan sus brazos con frecuencia a baja altura frente al contendiente. El otro (también peso súper ligero) se llama Sandor Martín y tiene cara y cuerpo de adolescente y una arrebatadora energía infantil. Es rápido y fulminante y acaba con su contrincante por KO en el segundo asalto y, con la misma energía infantil, se encarama de un salto a las cuerdas para celebrar el triunfo y recibir el aplauso del público.

Llega el momento de Javier García Roche e Iván “Dinky” Sánchez, quienes compiten por el título de España de peso superwelter y a quienes todo el mundo ha venido a ver. El recinto está ahora lleno. Hay gente mejor vestida que al principio, de más edad, y más mujeres. Me entero de que Sánchez, gallego, ostenta en este momento el título de España y es el favorito, pero el catalán, Roche, valiente, carismático y en racha, cuenta con la simpatía del público. El celta, alto, enjuto, de espeso pelo ceniza y rostro adusto, tiene aspecto de hombre de otro tiempo, de campesino; más que agresivo parece duro, dotado de una infinita resistencia, como el protagonista de un cuento de London. Miro a su contrincante, el notablemente más bajo y más menudo Javier García Roche, que lo mira retador y determinado, y pienso que el otro va a hacerle mucho daño. Sin embargo, el gran fajador acaba conmoviéndome, cuando veo que Roche, pequeño pero energético y rápido como un gato callejero, le lanza profusión de golpes, incluso llega a tirarlo al suelo, mientras el gallego, con un corte en la mejilla izquierda que le ensucia la cara de sangre, parece dispuesto a encajar todos los golpes, aunque también devuelve y ataca, pero a un ritmo más lento. Desconozco si se trata de una estrategia para cansar al oponente, son formas y energías distintas, de eso no hay duda, pero al comienzo del quinto asalto Dinky empieza a golpear a Roche con contundencia, ritmo constante y notable velocidad y pienso que si Roche no es capaz de librarse del ataque, de reaccionar, va a caer. No hay tiempo de que eso suceda. El árbitro pone fin al combate por KO técnico dando la victoria a Dinky, para sorpresa del público, que se levanta enfurecido de los asientos y protesta y chilla e incluso lanza objetos. Un final que no merecía ninguno de aquellos dos hombres entregados al combate.

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Acerca de Eva Muñoz

Periodista, escritora y creadora de contenidos
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10 respuestas a Acerca del cuerpo II. Particular crónica del Campeonato de España de peso superwelter

  1. Hay buena reseña técnica aquí de Emilio Marquiegui: http://www.espabox.com/paginas/noticias.htm

  2. mac dijo:

    Extraña pero interesante crónica de la velada! A pesar del desconocimiento del tema es evidente que te resultó interesante por lo que viste, detalles y el como lo cuentas! Hay que apoyar al boxeo! No todos los boxeadores son catetos, analfabetos y chulos de discoteca,(coa que en ningún momento has dicho pero que mucha gente piensa) como has podido ver es un deporte leal, disciplinado, serio, divertido y tb los hay intelectuales! 🙂

    • Muchas gracias, mac! Me hace mucha ilusión que me lea alguien desconocido y que por lo que parece sí conoce el boxeo. Efectivamente disfruté muchísimo de la velada y pude apreciar la belleza y el interés del deporte que, es verdad, reúne, entre otras, esas cualidades a las que te refieres. Creo que no va a ser la última vez que acuda a un combate. Saludos!

  3. Migue M. dijo:

    Tienes una capacidad limpísima y evocadora de describir ambientes. Limpísima por la capacidad de detenerte tan sólo en lo que merece la pena detallar y evocadora por las connotaciones que conlleva cada sucesión de frases de esta crónica. No hace falta decirte que desde el primer párrafo ya tenía ganas de estar allí contigo. Aunque has logrado que te acompañase, segundos después de leerte me gustaría haber compartido esa velada a tu lado. Lo de citar a Jack London no es de intelectual de mierda, más bien de chica que aprecia los clásicos y lo que pervive en la naturaleza salvaje, indómita e intransferible de sus formas y obra.

  4. Raúl Gimeno dijo:

    Me gusta mucho la descripción que haces de Dinky, creo que es muy acertada. Es una crónica personal y muy divertida. Yo viví el combate de una manera más prosaica, pero muy emocionante. Espero pronto el Roche vs Dinky 2.

    • Eva Muñoz dijo:

      Muchas gracias, Raúl. Me alegra mucho que te haya gustado! Lástima andar últimamente bastante liada, porque tenía ganas de hacerle un reportaje a Roche. Quiénes sabe, ya encontraré el momento. Cuándo es el combate? Hasta pronto. Besos! Por cierto, me mudé. Mi nuevo blog, también en WordPress, es evamunoznet.

  5. terrible dijo:

    Eva cuando quieras ese reportaje!!!! me eh quedado fascinado con la cronica gracias y un abrazo!

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